martes, 25 de febrero de 2014

Talleres de Habilidades Sociales para la Búsqueda Activa de Empleo (9. Habilidades Sociales Básicas)


 9. Habilidades Sociales Básicas


Según  Vicente Caballo (1986) Las habilidades sociales son: “La conducta socialmente habilidosa es un conjunto de conductas realizadas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras reduce la probabilidad de que aparezcan futuros problemas”.

Cuando se habla de habilidades sociales nos referimos a la capacidad de expresar sentimientos, opiniones, emociones y de realizar conductas  para conseguir objetivos. Las habilidades sociales no son  ni innatas ni universales, dependen del contexto y entorno social, cultural, ambiental y personal en el que se producen, son conductas aprendidas y como tales pueden modificarse, reforzarse y entrenarse.

Las habilidades sociales básicas en el proceso de búsqueda de empleo, otorgan un especial protagonismo a la facultad de comunicarnos, es decir, de: escuchar, hablar en público, defender los propios derechos, capacidad de decir “no”, expresar las propias opiniones, afrontar críticas, conocerse, realizar una entrevista, capacidad de autocontrol, etc.

La comunicación puede realizarse con un lenguaje:

  • Verbal: Adecuada utilización de las palabras en contextos sociales de búsqueda.
  • Para-verbal: Control de nuestra voz en el proceso de comunicación, capacidad de entonar correctamente, de realizar pausas y silencios, del ritmo volumen, fluidez y velocidad de nuestro instrumento verbal.
  • No verbal. El instrumento más importante en el proceso de comunicación, por el que trasmitimos la mayoría de nuestros mensajes, ya sea consciente como inconsciente. Por este motivo es esencial entrenar la comunicación no verbal, controlando la distancia que establecemos con otras personas, nuestro lenguaje corporal. En este sentido es bastante común que hagamos lo contrario que lo que decimos.En la batalla de la comunicación ya podemos expresarnos de maravilla, pero si nuestros gestos transmiten lo contrario, ganará la comunicación no verbal frente a la verbal.      
Las habilidades sociales no son innatas se aprenden, por eso no dudes en entrenarlas. Para ese entrenamiento dispones de un aliado el espejo, donde podrás mirarte y observarte de manera sencilla y sistemática. Las TIC, también facilitan el entrenamiento ofreciendo la posibilidad de grabarnos, de vernos, de escucharnos, de evaluarnos... serán muy útiles para nuestro objetivo; y, si es posible no olvides practicar frente a una persona amiga o junto a un familiar, es muy recomendable.

Algunas de las habilidades sociales a entrenar en todos los contextos donde te desenvuelvas, y especialmente en el proceso de búsqueda de empleo son:

Asertividad
Habilidad que nos permite expresar nuestras opiniones y defenderlas sin causar agresión a la otra persona. También nos permite evitar las agresiones de los otros. En esta habilidad hay que entrenar la capacidad de decir “no” sin perjudicar al otro, y sin autopejudicarnos a nosotros mismos.

Una persona asertiva tiene un comportamiento autónomo, expresando sus sentimientos, ideas, opiniones, sin esperar la aprobación de otras, y exteriorizando sin provocar, molestar u ofender a la otra persona, sus creencias, sin que suscite conductas agresivas, de rechazo o de huída. La asertividad equilibra la agresividad y la pasividad.

En la búsqueda de empleo evita el estilo pasivo que supone un comportamiento que deja de lado los intereses, opiniones, motivaciones, derechos  propios, para anteponerlos por de tras de los de otras personas. También se llama de evitación  o huída de situaciones de conflictivas.

Evita igualmente el estilo agresivo, que antepone y defiende los derechos personales sin ningún límite, pasando por encima de los derechos de otras personas.

Es por ello esencial que tengamos una perspectiva teórica de nuestro entrenamiento  desde la teoría humanista, para que nuestra motivación  por alcanzar nuestro objetivo, sea la autodeterminación para no sentirnos o percibirnos inferior  (pasivo) o superior (agresivo) a otras personas.

El estilo asertivo es la clave de bóveda para establecer una buena y correcta comunicación, expresando nuestros puntos de vista personales, lo que se pensamos y sentimos sin hacer sentir mal a la otra parte, sino todo lo contrario, siendo capaz de empatizar, de ponernos en el lugar del otro, también para prever nuestro repertorio de capacidades en la búsqueda de empleo.

Empatía
La empatía es otro elemento esencial en el proceso de comunicación, pues nos permite entender el mensaje que nos lanza la otra persona, de manera integral. No supone estar de acuerdo, ni asumir los planteamientos del otro, sino comprenderlo desde su posición, desde su perspectiva. Hace referencia a ponerse en el lugar de la otra persona.

En el proceso de búsqueda de empleo, entender qué buscan en una oferta, analizarla y mirar el proceso de selección desde la otra perspectiva nos facilitará la adaptación de nuestras potencialidades y debilidades a las características de la oferta.

Escucha activa
La escucha es otra habilidad necesaria para una adecuada comunicación. Si en la comunicación interviene el lenguaje verbal y no verbal es evidente que la escucha no la podemos limitar a oír palabras o sonidos. Supone interpretar el mensaje completo incluyendo los componentes no verbales de la comunicación., como el lenguaje corporal o el control de nuestra voz.

En ocasiones sucede que dos personas discuten acaloradamente sobre algo en lo que están de acuerdo y no son capaces de detectarlo. Por ello, es necesario confirmar que se está entendiendo el mensaje, solicitando la ratificación de la otra persona, repitiendo el contenido o bien, preguntando sobre algún aspecto que requiere aclaración.

Resiliencia
Si en ingeniería “resiliencia” es la capacidad de memoria de un material para recuperarse de una deformación, producto de un esfuerzo externo, en psicología, el “resiliencia” se refiere a la capacidad de las personas para superar los períodos de dolor emocional y traumas, la resiliencia, por tanto es la capacidad para afrontar una situación adversa, superarla y salir fortalecido.

En este contexto de incertidumbre laboral, comenzar la actividad tras una enfermedad, una pérdida familiar, problemas financieros o un despido pone en marcha la capacidad de sacar fuerzas para continuar con la vida y aceptar las derrotas puntuales.  Las personas resilientes tienen la  habilidades de superar dificultades y fracasos. Estas experiencias les permiten aprender de los errores y dificultades, controlando sus emociones, impulsos y conductas tanto en  los momentos relajados como de presión.

Sin duda tener la capacidad de ver lo positivo de la vida, de ser optimistas pero realistas, sin dejarse llevar por fantasías.

Para ello es fundamental  contar con autoestima, automotivación y autoconfianza, para emprender, buscar y buscar hasta encontrar oportunidades y superar retos.

Inteligencia emocional
Término acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer) y difundida mundialmente por el psicólogo, filósofo y periodista Daniel Goleman.
La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su célebre libro: Emotional Intelligence, publicado en 1995.

Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en torno a cinco capacidades:

  1. conocer las emociones y sentimientos propios,
  2. manejarlos,
  3. reconocerlos,
  4. crear la propia motivación,
  5. gestionar las relaciones.
Las personas inteligentes emocionalmente::

  • Descubren oportunidades.
  • Marcan objetivos con tiempo y plazos bien ajustados.
  • Gestionan positivamente los cambios.
  • Rebosan autoconfianza.
  • Crean equipos y redes de colaboración que funcionan.
  • Son “escuchantes”.
  • Utilizan la empatía.
  • Son resilientes.
  • Ejercen autocontrol para lograr el equilibrio entre sentimiento y razón.

Gestión del cambio
La gestión del cambio se ha introducido como disciplina para estudiar en las organizaciones, debido a los numerosos fracasos producidos por las situaciones de adaptación a nuevos escenarios, tecnologías y/o demandas. Una de las conclusiones a las que se ha llegado es que las entidades están formadas por personas, por tanto el cambio afecta a nivel individual y no se puede obviar este aspecto.

A pesar que las redes personales siguen siendo el ámbito donde siguen encontrándose más oportunidades para encontrar trabajo, o que el Currículo sigue teniendo un papel relevante, no es menos cierto que los tiempos y el momento hace imprescindible reconocer los cambios operados en nuestra sociedad, para constatar, que lo que valía hasta hace pocos años, ya ha quedado obsoleto, que los nichos de empleo se han modificado, que hay que afrontar sin miramientos cambios, que incluyen cambios de profesión, nuevos estudios, idiomas, etc.

El mercado de trabajo es hoy una selva, donde los menos adaptados tendrán menos oportunidades. En pleno siglo XXI hay que manejar las TIC y hay que tener  una presencia controlada en las redes sociales. O lo que es lo mismo, las red personal se amplía virtualmente y el currículo se transforma en Video-Currículo.

El cambio se presenta en diferentes fases que debemos reconocer, para conocer el momento en el que nos encontramos y poder afrontarlo con madurez y eficacia. En nuestros proceso de búsqueda de empleo ayudará a autoconocernos, para afrontar nuestras potencialidades y debilidades gestionando nuestras fortalezas y amenazas, a saber:

  1. Existe una primera fase de negación y resistencia al cambio como mecanismos de defensa, tratando de conservar situaciones anteriores que ya no volverán.
  2. Superar la pasividad: la provoca el miedo a las nuevas circunstancias que generadora de un comportamiento como si no pasara nada, solo supondrá una pérdida de oportunidades.
  3. No autoculpabilizarse: No  sirve de nada sentirse culpable por situaciones o decisiones que no puede controlar.  Se debe aceptar la nueva situación permite un comportamiento asertivo para moverse en el nuevo escenario, explorando oportunidades antes inimaginables.
  4. Gestionar el cambio supone afrontar nuevos desafíos.
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