sábado, 8 de marzo de 2014

Taller de reflexión: El Sistema Sexo-Género: 3. Concepto de Patriarcado. Patriarcados de coerción y Patriarcado de consentimiento.


El concepto de patriarcado.                                                                                                                                                                                                                                             

Es uno de los conceptos centrales de la teoría feminista. Surgido en el nuevo feminismo de los años 70, con este concepto las teóricas feministas comienzan a nombrar el sistema de dominación que establece socialmente la supremacía masculina y que, sustentándose en una ideología hegemónica, determina la subordinación y dependencia de las mujeres respecto de los hombres.

Es Kate Millet, en Política Sexual (1969), quien realiza una definición de patriarcado: una “política sexual” (entendiendo “política” en sentido amplio, como un “conjunto de estratagemas para mantener un sistema”) ejercida genéricamente por el colectivo de varones sobre el colectivo de mujeres con el fin de mantener una relación de dominio.

El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, (edición digital consultada el 8 de marzo de 2014)  se define patriarcado como:
1. m. Dignidad de patriarca.

2. m. Territorio de la jurisdicción de un patriarca.
3. m. Tiempo que dura la dignidad de un patriarca.
4. m. Gobierno o autoridad del patriarca.
5. m. Sociol. Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje.
6. m. Sociol. Período de tiempo en que predomina este sistema.

La antropología clásica (Marvin HARRIS, 1992), explica el dominio masculino a partir del “complejo de supremacía masculina”, conjunto de mecanismos y elementos de distinto tipo que aseguran a los varones el control de los dispositivos de poder en los ámbitos económico, político, militar y religioso.

En el mundo actual, una rápida mirada a los centros y cumbres del poder político, militar o religioso nos muestran la ausencia (en el mejor de los casos, la presencia minoritaria) de las mujeres.

Desde la teoría feminista se completó esta definición con la referencia al control sexual, como definitorio también del poder patriarcal.

Desde el feminismo socialista, Heidi Hartmann (1980) resume el patriarcado: “un conjunto de relaciones sociales entre los hombres que tienen una base material y que, si bien son jerárquicas, establecen o crean una interdependencia y solidaridad entre los hombres que les permite dominar a las mujeres”, es decir, un sistema de interdependencia jerárquica (pactos) entre los hombres que les garantiza una situación de privilegio con respecto a las mujeres. 

Como ejemplo de este pacto interclasista entre los hombres refiere la implantación del “salario familiar” sel s. XIX que supuso el alejamiento de las mujeres proletarias del trabajo en las fábricas para su dedicación al ámbito doméstico.

Según expone la filósofa Alicia H. Puleo (1995), aunque todo sistema patriarcal contiene elementos de fuerza y de convencimiento (mediante modelos normativos), según predomine uno de los dos aspectos puede diferenciarse entre:

Patriarcados de coerción: 

estipulan por medio de leyes o normas rígidas cuyo incumplimiento es sancionado con violencia (hasta llegar a la muerte) lo que está permitido y lo que está prohibido a las mujeres. Algunos países islámicos condenan duramente a las mujeres por adulterio, mientras que es aprobado socialmente el uso de la violencia de los hombres contra esposas o hijas.

Patriarcados de consentimiento:

en las sociedades con igualdad formal, los roles sociales no se prescriben normativamente, pero su seguimiento “consentido” es incitado a través de imágenes sociales y mitos, fundamentalmente transmitidos por los medios de comunicación a partir de los estereotipos de género.


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