lunes, 19 de mayo de 2008

Educación familiar y TIC, un reto para la Educación Social

En la familia se han detectado importantes lagunas en la formación sobre nuevas tecnologías. Por una parte, los padres reconocen su desconocimiento de uso (no pueden enseñar a sus hijos). Lo que no impide que exista una especie de de 'currículum oculto', no oficial, que posibilita su acceso y uso de las nuevas tecnologías. Este bagaje, adquirido por impregnación y no por enseñanza formal, está profundamente condicionado por el entorno tecnológico en el que se muevan, por su clase social y por su grupo de iguales.

Los padres y educadores deben ser conscientes que las nuevas tecnologías no son neutrales quieren enganchar, pueden ser positivas o negativas de pendiendo del uso que se haga, del tiempo que se dedique y la capacidad crítica que se ejerza a la hora de saber situarlas en su justo lugar.

Los padres, deben alejarse de cualquier tentación de rechazo simplista de la tecnología o, por el contrario, exaltación sin crítica de la última novedad. Habrá que huir de cualquier extremismo: ni todo es censurable ni todo es magnífico. Hay que matizar en cada caso y descubrir los elementos que nos permiten valorar los variados aspectos de las distintas tecnologías con un espíritu reflexivo y ajeno a prejuicios inútiles. Unas valoraciones que deben tener como horizonte la maduración y conquista de la autonomía de nuestros niños y jóvenes en el marco de una sociedad, la del siglo XXI, plagada de retos y cambios en todos los planos.

Se trata de profundizar en su mundo preguntándoles, leyendo, fomentando las escuelas de padres, más necesarias que nunca. Y es que los últimos años, desde el inicio de la penetración de Internet que en España se podría situar entre 1998 y 1999, suponen una cambio acelerado y los padres no pueden perder el ritmo. Se nos ha dicho hasta la saciedad que educar hoy es más difícil. Este es un caso muy claro. Hace cuarenta años nuestros padres lidiaban con cine, cómic, radio: hoy, la oferta de ocio audiovisual es inacabable.

Es decir los padres y educadores deben adentrarse en este mundo e informarse y formarse para saber qué hacen los hijos con el ordenador, con los mp3, con Internet, con los videojuegos, con la televisión interactiva.


Para ello es necesario, cueste lo que cueste que estas tecnologías deben ser compartidas por la familia para sacarles el jugo, de criticarlas, valorarlas o rechazarlas. Para ello es oportuno tenerlas también en un lugar común. Eso facilita el control horario, la selección, el uso compartido. Que los hijos tengan todos estos artilugios en su cuarto, disponibles a todas horas no es desde luego lo más oportuno.

Los Videojuegos

Crecen cada día pasando algo parecido a lo que sucede con la televisión, las consolas están en todas partes: en videoclubes, en el colegio, en la casa. Hay que tomar la iniciativa, invitando al uso compartido en el seno familiar: con hermanos, amigos, con los propios padres.

Conocer qué juegos son oportunos y educativos y qué juegos son crueles y, por ello, rechazables. Y recortar los horarios, teniendo presente que la consola, como la televisión, como Internet, consumidos en exceso, entran en conflicto con el estudio, con la compañía de amigos y familiares, o con el mismo sueño.

Internet.

Internet es, con respecto a los menores, un arma de doble filo. Por una parte constituye una importante herramienta educativa, de información y social (completa el temario que contienen su manuales de estudio, les enseña nuevos conceptos, facilita la comunicación entre los amigos que no se ven con asiduidad,…) pero por otro entraña no pocos riesgos para ellos al ser más vulnerables que los adultos. Un reciente estudio de Save the Children concluye que aproximadamente la mitad de los niños que utilizan Internet ha sentido alguna vez miedo mientras navegaban.

Protegerlos de los contenidos que pueden ser nocivos e incluso peligros para ellos no es sencillo. Además de la necesidad de leyes que regulen la materia y penalicen duramente las conductas perjudiciales para los niños, es importante la labor educativa de los profesores y padres.

Conocer las nuevas tecnologías y navegar con soltura por Internet es cada vez más importante para las nuevas generaciones, por lo que privar a los niños de esta herramienta (que será prácticamente imprescindible en su vida laboral) no debe ser la opción elegida para protegerles de los peligros de la Red. Enseñarles a utilizar Internet con criterio y de forma responsable así como a afrontar determinadas situaciones potencialmente peligrosas para ellos es una táctica mucho más aconsejable.

En el ciberespacio, los menores pueden enfrentarse a distintos tipos de riesgos:

1.-Contenidos inadecuados: pornográficos,violentos,racistas, sectas, relacionados con las drogas,…

2.- Abuso físico. No es difícil que el menor se encuentre, por ejemplo mientras chatea, con invitaciones de personas que desean citarse con ellos. El potencial contacto con pedófilos es uno de los peligros más importantes.

3.- Acoso, a través correo electrónico, foros, chat´s

4.- Información personal, los menores son más ingenuos y por tanto, en términos generales, más proclives a facilitar cierto tipo de información personal que les puede poner en peligro a ellos y sus familias.

Para evitar estos riesgos hay que poner soluciones, a saber:

a).- Software de filtrado

La utilización de filtros que impidan el acceso de los menores a determinados contenidos es cada vez más común. La fiabilidad de los mismos no es muy buena, ya que no es capaz de bloquear correctamente muchos de los temas que se le indican.
Existen tres formas básicas de filtrar contenidos de Internet:

· Reconocimientos de palabras clave. Es una forma que restringe el acceso a todas las páginas que contengan la palabra elegida (independientemente del contexto en que se utilicen) con los que podemos estar vetando el acceso del niño a contenidos interesantes y útiles para él.

· Confección de “listas negras”. Es una forma de evitar el acceso a determinadas páginas webs de contenido inadecuado(pornográfico, racista,…) No es muy eficaz por lo cambiante del ciberespacio. Cada día surgen páginas nuevas, cambian otras ya existentes,…

· Método relacionado con la tecnología PICS (Plataforma para la Selección del Contenido en Internet). Es un sistema novedoso que pretende etiquetar los contenidos de Internet bloqueando el acceso a los que clasifique como inadecuados. Para su eficacia, sería necesaria una ley que obligara a etiquetar todo el contenido que se publicase en la Red.

Este tipo de software puede, además, limitar el tiempo que el menor puede navegar en una sesión y registrar los sitios que ha visitado.

b).- La educación
Educar a los menores en el uso de Internet es una responsabilidad principalmente de las familias. Algunas prácticas adecuadas en este sentido pueden ser:

  • Establecer límites de tiempo en el uso de Internet y del ordenador

por parte de los menores.

  • Acompañar al menor a navegar por la Red cuando sea posible.
  • Inculcarle lo inadecuado de facilitar información personal (nombre, dirección,…) a desconocidos.
  • Aconsejarles no participar en charlas agresivas, amenazantes,…
  • que le hagan sentir incómodo.
  • Controlar las relaciones que hagan a través de Internet.
  • c). Líneas directas

Son organismos con los que se puede contactar para informar de la existencia en Internet de contenidos ilícitos. En España, la web Protegeles.com existe para que los usuarios de la Red denuncien la existencia de contenidos de pornografía infantil.Para finalizar este apartado apuntar una polémica que ya existe en Estados Unidos, y que pronto nos llegará como es el acceso mediante WIFI a Internet desde cualquier punto de la ciudad. Esto significa que pueden ver contenidos de Internet, adecuados o no, desde dispositivos como: ordenadores, PDA, consolas portátiles de juegos, etc., desde su casa, o desde el parque, o desde cualquier sitio. Los poderes públicos deben estar atentos para que este acceso sobre el espacio público, no lleve a contenidos inadecuados para todos los públicos: sexuales, violentos, xenófobos, etc.

El Móvil.

Lo primero que hay que pensar es hasta qué punto es imprescindible el móvil o si es una moda. El móvil es muy útil si queremos tener localizados a los hijos en casos excepcionales cuando hacen una salida a un lugar más o menos apartado. Pero cada día llevarlo al colegio es un exceso. El móvil se ha convertido en un juguete: hace fotos y las envía, graba voces o tonadillas y las convierte en timbre de llamada, admite cambios en las pantallas en forma de nuevos logos, también tiene juegos de pantallas, sirve para escuchar música y enviar mensajes de texto, SMS, siendo una pasión, se envían a todas horas y suponen un lenguaje críptico y un tanto alejado de la ortografía

Hay que decir que el móvil puede llevar a conductas adictivas. Hay que usarlo cuando es preciso y retenerlo en casa para mejor ocasión si no es imprescindible. A los adolescentes les sirve para marcar su adscripción al grupo, sus símbolos de estatus. Habrá que ir con cuidado y lograr que desde pequeños los hijos vivan la sobriedad y entiendan que para ser aceptados por tres o cuatro compañeros no vale la pena tanto gasto en telefonía móvil.


Mp3-4

Los adolescentes corren el riesgo de aislarse de un modo total con los cascos del walkman, del discman. La música puede provenir de la compra o del pirateo. Si es del pirateo eso supone muchas horas de copiar CDs o de bajar música, canciones, álbumes, en MP3 de la Red. Se dice que escuchar música con cascos supone un autismo social que nos sólo carga el cerebro de decibelios sino que exige pasar muchas horas ante las pantallas mencionadas con anterioridad. Viendo video-clips y sobre todo en el ordenador, en Internet. Y uno de los riesgos ante esta música prácticamente gratis es lo que se conoce como el acopio compulsivo de información. Es decir: el adolescente, ciertamente codicioso, que acumula más música de la que puede o tiene tiempo de escuchar.

A modo de conclusiones.

La conclusión es que los padres deben empezar a relacionarnos con sus hijos para que nos sean unos aburridos consumidores de todo lo que cae en sus manos. La solución es lograr que sean austeros y eso pasa por que tengan aficiones, intereses, y un tiempo libre muy motivador y pautado sin espectaculares vacío. Los juegos de siempre, deporte, aficiones, lectura, salidas, naturaleza, cultura. Y por supuesto los valores precisos para contar con las habilidades sociales que les ayuden a mejorar en esas actividades.

Luego llegará el uso de las nuevas tecnologías que para los jóvenes sólo es ocio. Ahí habrá que pautar selección de contenidos, horario, modo de uso, lugar de uso, turnos. No se puede dejar nada al azar: estos tiempos van muy acelerados y los padres avisados deben no perder el ritmo si no quieren que sus hijos sean atrapados por la (astuta y nada paternal) industria del ocio.

Para finalizar no olvidar que el entorno familiar es también un buen campo para que los jóvenes enseñen a sus mayores a introducirse en las nuevas tecnologías lo que seguro abrirá nuevas expectativas para ser útiles y estar en y con el mundo del siglo XXI.

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